Cuando ya estás sumergido en una relación y te das cuenta que las cosas toman un giro de 180 grados, el ambiente deja de ser empático a lo que en realidad tú quieres en el amor, es ahí donde aceptas lo que no es y de pasó empiezas a ver más claramente lo que no será.
¿Cuesta aceptar esta realidad? Definitivamente, lo que cuesta y duele es irse desprendiendo de la idea de lo que para ti, es el verdadero amor, no entendemos que el periodo de las mariposas en la panza, el que el tiempo se detenga y veas como todo se mueve lentamente, la desesperación de saber de ella o él a cada momento, el que esa persona tan especial esté ocupando tu mente cada instante y que los que están a tu alrededor te perciban como un zombie desorientado ¡incapaz de reaccionar! A eso mi estimada se le denomina “enamoramiento” nada que ver con el AMOR; esta palabra tan pequeña pero tan inmensa a la vez; es sumamente complicada de entender, aceptar, vivir y disfrutar. El amor es dar ese enorme salto donde ambas partes dejan a un lado sus máscaras y disfraces de su “mejor versión” o mejor dicho de la hipocresía que creamos alrededor de la relación para que la otra persona nos acepte sin ningún “pero”.
El amor es aceptarte y aceptar al otro, es poder tener el valor de desnudarte sin ocultar o maquillar tus defectos, es conocer la verdadera cara del otro y a pesar de todo aceptarlo, respetarlo y amarlo.
Déjame compartirte como lo viví yo, sinceramente nunca estuve en la etapa del enamoramiento yo le llamaría mejor: Mi “Etapa de terquedad”; como bien saben él era mayor que yo y de cierta manera fue mi rebeldía y de cierta manera él se convirtió una puerta nueva a la parte tabú que tenía en relación al sexo. Nada que ver con el cosquilleo y los mil síntomas que te hacen sentirte en las nubes, eso NUNCA lo sentí.
Después vino el embarazo y el convivir todos los días, llegó el punto en donde creamos un vínculo que era lindo donde al inicio existía el respeto y un cariño mutuo, bueno en realidad eso era lo que yo creía pero poco a poco me di cuenta que me trataba como una hija o como la hermana menor.
Lo primero que me brincó fue que NUNCA compartió su sueldo, yo no tenía derecho de hacer y deshacer con su dinero como se acostumbra en las parejas (bueno eso fue lo que yo aprendí de mis papás) en ese entonces era una mujer muy sumisa, le rehuía a los conflictos y siempre me quedaba callada. Fue en ese momento donde aprendí a inventar historias locas en mi cabeza, recuerdo que empecé a imaginarme escenas en donde yo le exigía que me diera dinero, él no me daba un solo centavo.
Recuerdo que me daba vergüenza ir a la casa de mis papás porque mi cartera siempre estaba vacía, me convertí en una experta en las mentiras, sinceramente creo que mi mamá nunca me creyó pero me seguía el juego para no hacerme sentir miserable (etapa que me llevó a prometerme a brillar, a nunca ser una mujer mediocre, a partirme el alma entera para poder valerme económicamente por mi misma). Desesperada por no tener ni para unos chicles o una emergencia con mi bebe; decidí entrar a trabajar, esto me permitió ver la vida diferente, di un enorme suspiro la primera vez que me dieron mi primer sueldo, no era mucho ¡PERO ERA MÍO! En esa ocasión confirme que no era alguien inútil, sino que todo ese tiempo había vivido debajo de la sombra de un verdugo que NINGUNA VEZ creyó en mí.
¡Ahora lo sé! Cuando en una relación uno de los dos no es admirado por el otro; ahí se abre una brecha, que no permite crear, crecer y desplegar una linda historia de amor, tan simple desde ahí, estás firmando el fracaso de tu vida emocional.
Y en mi caso así fue, firmé con plumón permanente el deceso de algo que nunca tuvo un inicio, él siempre me miró con ojos de despecho, en este momento debo de platicarles que la primera vez que entré a su casa cuando éramos todavía novios, en su sala tenía una foto ENORME de una chica que sujetaba el pasamanos de un tren, se veía elegante y en verdad la foto era bella, tan era así que creí que era un póster, al comentárselo él no lo desmintió y me quede con esa idea, sin embargo algo me decía que no era así. Fue el inicio de una vida llena de mentiras ¿Por qué no le vi venir? Porque en ese instante apague el brillo de mis sueños y compré el pase de mi propia nulificación; yo lo sabía, todo ERA UNA ESTUPIDA MENTIRA.
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