Hoy mi cuerpo tiembla de emoción; mil sentimientos encontrados al revivir un episodio muy importante en mi vida, estoy sentada frente a la cama de un hospital tomándole la mano a mi cuñada quien en realidad es mi hermana de corazón, ella llegó a nuestra vida cuando yo tenía 23 años. Al inicio lo único que provocaba en mi ser eran celos ya que por su edad mis papás la acogieron como la hija menor, debo compartirles que siempre he sido muy celosa y el ver que tenía que compartir el amor y la atención de mi familia me llevó a que ese sentimiento se apoderara de mi, ¡Lo se, lo se! Pero en ese entonces era inmadura y tonta, pero los años pasaron y el cariño aumentó.
Ella se volvió en la hermana que siempre añoré, desde ese entonces hemos compartido alegrías, lágrimas y a pesar de que no lo sabe jugó una pieza clave cuando yo me divorcié. Recuerdo que un día llegó a mi habitación y me dijo: es momento de dejar toda esa ropa de señora, sacúdete, la vida sigue y tú tienes que seguir caminando, eres fuerte, valiente y tienes una enorme luz por la cual luchar y ser la mejor. Ese día ella sembró en mí la necesidad de vivir, salir corriendo y disfrutar.
Hoy me toca ser ese apoyo y darle ánimos a través de las mejores palabras que deben salir de mi boca, por lo que le pido a Dios me de la sabiduría para hacerlo de la mejor manera, son las 9:15 y estamos muertas de miedo y con los nervios a flor de piel pues estamos a nada de entrar al quirófano a darle la bienvenida al nuevo integrante de la familia, un acontecimiento muy especial. ¿Por qué esto me transporta a mi pasado? Por el nacimiento de mi primera hija.
Iniciaré contándoles mi experiencia tenía 21 años y todo era nuevo para mí, recuerdo que en la última consulta con el ginecólogo todo se sintió tan frío; él siendo cirujano pediatra (padre de mi hija) hablaba con términos que no comprendía me sentía expuesta y muy ignorante pero eso no me importó lo que más me conmovió y dolió fue su indiferencia y su frialdad ante algo que para mi me paralizaba por lo desconocido. Esa insensibilidad debo aclarar que era y fue siempre hacia mi persona, pensé ilusamente que el día que naciera mi pequeña él iba a tener una actitud diferente, siempre aferrándome a un inútil lazo podrido que no quería soltar.
Me internaron un miércoles y recuerdo que el martes en la madrugada me dio insomnio los nervios se volvieron mi peor enemigo, mis pies helados temblaba como gelatina no tengo claro si era por el frío de aquel enero o los nervios me estaba matando, repaso que podía verle su cara por el brillo de la luna, él descansaba plenamente y yo me preguntaba si así era una pareja. ¿No se supone que deben compartir todo y ser empáticos el uno con el otro?
En ese momento no sentía un solo gramo de empatía así que poco a poco mis pensamientos me vencieron y caí presa del sueño. Al siguiente día solo escuche un ruido que venía del baño, él ya estaba alistándose para salir al hospital, como siempre su perfección de querer todo listo empezamos a discutir por que yo no había estado a tiempo y me faltaban algunas cosas en la maleta, ahora mis pensamientos se hicieron mi mejor aliado por lo que el camino se me hizo muy corto y cuando regrese a mi realidad ya me estaban registrando.
Dentro de la habitación estaba mi mamá y en aquel entonces mi suegra, la cara de mi madre nunca la podré olvidar, proyectaba apoyo al mil sentía mi dolor y mis nervios pero al verla ahí y entera para mi me dio mucha paz y estabilidad emocional, mientras que la mamá de él siempre fue muy dura e indiferente conmigo así que ese día tan especial, solo percibí en ella… mmm creo que lo mismo.
Después de un rato me subieron a quirófano, tenía un nudo en la garganta y nuevamente empecé a temblar. De ahí solo tengo en la memoria el que el anestesiólogo quería que pegara mi frente a mis rodillas, ¿Qué cosa? Con semejante panza jamás lo iba a lograr pero un Dr. más joven y con mucha paciencia me ayudó y se logró el objetivo, tiempo después escuché el llanto de mi pequeña niña, rápidamente le conté todos los deditos de sus manos y pies. ¿Por qué lo hice? Ni idea eso fue lo primero que se me ocurrió y después la tomé entre mis brazos y mi pecho; fue ahí, que con toda la ternura y suavidad que pude le prometí que nunca permitiría que nadie le hiciera daño.
Salí rápido de mi pensamiento porque en ese instante llegó su papá la tomó y se la llevó a revisar; como todo cirujano pediatra fue tan meticuloso, al final me volteo a ver y me susurro al oído todo perfecto y desapareció con ella, el miedo, la soledad, la frustración y la desilusión, nuevamente estaba ahí, él no fue capaz de preguntar por mi estado, no espero a que terminaran la intervención , simplemente me quede sola con todos aquellos que eran ajenos a mi dolor y sentir.
Recuerdo que como pude ya en la habitación le dije que quería que mi mamá se quedara conmigo y su respuesta tan fría me dejo impactada - Pero por supuesto que ese era mi plan yo tengo que descansar por que mañana tengo varias cirugías - Al escucharlo me partió mi corazón en dos, pero después vi que había sido la mejor decisión. ¿Quién mejor que mi mamá linda para cuidarme y mimarme? Ahí me quedó claro que el papel de mi hija no era mejorar mi relación, su papel fue, es y será siempre hacerme fuerte y valiente para tomarla de la mano y seguir siempre adelante.
Ahora estoy del otro lado en el quirófano y es un placer y honor compartirles que tuve la dicha de ser la primera persona en conocer a mi sobrino, hermosa criatura, nuevamente los sentimientos encontrados me vuelven presa de ellos y no paro de llorar. Lo que sí no olvide fue decirle a mi cuñis eres una mujer muy fuerte y valiente lo hiciste muy bien; palabras que toda mujer quiere escuchar en ese momento en que te parten en dos y al pequeño bebé le prometí que nunca iba a estar solo y que siempre recibiría lo mejor de mi.
Que hermoso relato y que gran mujer eres, estoy sumamente honrada de que seas parte de mi, algún día me atreveré a mandarte algo
ResponderBorrar♥️ Es hermoso
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